Dentro de tu práctica docente, alguna vez te has preguntado ¿la importancia que tiene la escucha, el éxito y el entusiasmo dentro del aula?. Hoy en día es imperante para el profesor tener los espacios necesarios para poder reflexionar y profundizar acerca de nuestra práctica diaria, para ello podemos encontrar dentro de la literatura varias herramientas que pueden optimizar nuestro proceso de enseñanza y con ello, mejorar nuestro día a día la interacción alumno - profesor.
Por lo que te invito a adentrarnos al mundo del educador y filósofo Antonio PÉREZ ESCLARÍN, quien nos habla de las 5 vocales de la pedagogía. Para él es necesario educar para el amor, lo que es educar para la libertad, para la liberación de uno mismo liberando a los demás.
Y en este sentido, encontramos tres palabras que no pueden faltar en tu vocabulario y desempeño docente:
ESCUCHA, ÉXITO Y ENTUSIASMO
1. ESCUCHA
Al estar dentro de tu institución ¿escuchas realmente a los alumnos, a los compañeros, a los padres y a los directivos?, ¿enseñas a tus alumnos a escuchar, qué haces para ello?. Estás son algunas de las preguntas que nos plantea Pérez Esclarín, ya que comunmente en Educación se habla mucho, pero se escucha y diáloga muy poco.
Por lo que, si queremos comprender y comunicarnos con los alumos, los profesores debemos de aprender a escucharlos.
- Escuchar las palabras, el tono, los silencios, los gestos, la timidez, la inseguridad, la rebeldía, los dolores del alma, los gritos de sus miedos.
- Escuchar lo que expresan y lo que callan, lo que traen de la casa, la calle, la familia.
- Escuchar antes de diágnosticar, de opinar y de juzgar. Por lo que es sumamente importante escuchar para comprender y así poder diálogar.
Recuerda que el diálogo exige respeto al otro, humildad para reconocer que uno no es el dueño de la verdad y que el alumno acude al acto educativo con saberes, vivencias y puntos de vista que nosotros como profesores debemos de tomar en cuenta.
2. ÉXITO
La pedagogía del éxito nos da la pauta para comprender que dentro de un aula no hay alumnos incapaces, que no pueden. Todos tenemos talentos, dones, posibilidades. Todos somos buenos para algo. El reto como profesores está en descubrirlo y potenciarlo.
El verdadero educador cultiva con tenacidad esta pedagogía, ya que tiene expectativas positivas de cada estudiante y considera el fracaso también como el propio. Sin olvidar que el éxito exige: esfuerzo, constancia, coraje, vencimiento.
Por lo que ayudemos a los alumnos a exigirse, a dar lo mejor de si mismos, a fructificar al máximo sus talentos y a no desanimarse ante los fracasos y caídas y asumir las difucultades como retos.
"Conócete a ti mismo, confía en tí, sé tu mismo".
¿Se educa el entusiasmo?, ¿qué hago para entusiasmar a mis alumnos?, ¿soy yo una persona entusiasmada?, ¿qué puedo hacer para vivir con mayor entusiasmo mi vocación docente?.
Estás son algunas de las preguntas que nos hacemos cuando entramos al aula y nos encontramos ante un grupo de estudiantes sin motivación para aprender. Sin embargo, dentro de la pedagogía del entusiasmo, muy ligada a la del asombro y la alegría, supone que el maestro o profesor es quién puede tomar las riendas de la situación, primero adentrándose a él mismo para preguntarse si él se asume como la persona más motivada y motivadora del salón.
Ya que dentro de esta pedagogía, el docente es una persona orgullosa y feliz de ser maestro, que contagia vocación, ganas de aprender y ganas de vivir.
Por lo cual, más que transmitir sus conocimientos, comunica sus deseos y habilidades para que los alumnos los adquieran:
- Vive con ellos la aventura del aprendizaje cotidiano
- Convierte su salón en un taller, en un laboratorio, en un lugar de búsqueda, de encuentro, de convivencia, de construcción de nuevos conocimientos y valores.
Eso compromete a los profesores a ser más “seres de luz” que enciclopedias parlantes, a intentar transformar el aula en comunidad en búsqueda, y a confiar en la libertad de cada alumno para dejarse entusiasmar.
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