Las cinco vocales de la pedagogía: Autoridad, Alumno, Audacia



Hoy les voy a hablar de algunas de los principios pedagógicos que propone Antonio Pérez Esclarín: Autoridad, Alumno y Audacia, que como podrás haber notado, todos empiezan con la vocal A.

Autoridad

La autoridad es un principio pedagógico, y si bien todos y todas las personas educadores tienen poder dentro de su clase, algunos y algunas no logran ejercer una verdadera autoridad frente a su estudiantado. El poder es dado por la institución y éste nos permite hacer cosas tales como sacar a un estudiante del salón cuando esté siendo disruptivo, callar al alumnado o bajarle puntos. En cambio, la autoridad es dada por los alumnos mismos, y sólo es otorgada cuando ven coherencia en su docente y cuando se sienten queridos.

La única autoridad a la que debemos de aspirar como docentes es aquella que sirva, que empodere, que haga crecer, la que se esfuerce por crear una disciplina consensuada y en palabras de Antonio Pérez Esclarín, la que siempre esté "al servicio del alumno, de su crecimiento y formación" y por tanto, que no humille, que no imponga.

Para construir ambientes en donde haya autoridad y una disciplina que propicie escenarios de crecimiento, respeto, diálogo y comunicación debemos de incluir al estudiantado en la construcción de las normas de convivencia de la institución y procurar que éstas estén al servicio de ellos y ellas.

Alumno

Los alumnos y las alumnas son los personajes más importantes de las escuelas. Todos y todas son iguales, pero al mismo tiempo muy diferentes. Todo el trabajo que se haga en la escuela debe de estar al servicio del estudiantado, en función de sus aprendizajes y de su crecimiento integral, por lo que debemos de apostar por una pedagogía centrada en nuestros alumnos.

Debemos de recordar que un buen docente no es quien logra enseñar lo más que pueda del currículo, sino quien logra que su estudiantado aprenda efectivamente, quien logra motivarlos, e incitarlos a reflexionar sobre lo aprendido.

Audacia

Necesitamos audacia para innovar, proponer y emprender caminos nuevos como docentes. Necesitamos usar dicha audacia para contagiar y provoquemos atrevimiento y riesgo y con ello lograr cambiar la cultura actual de huir al esfuerzo, sacrificio y vencimiento de sí mimo o misma. Así, nuestro estudiantado entrará a su adultez sabiendo enfrentar sus problemas con valor y decisión, sabiendo levantarse cada vez que erren, estando dispuestos a enfrentar todo para conseguir sus sueños y esperanzas y construir un futuro en donde todos y todas quepamos, incluidos la naturaleza y las plantas y animales que en ella habitan.

Hasta la próxima,

Ana M

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