¿Me elegiría como mi profe favorito?

Esa es una pregunta que todo docente debería hacerse: Si fuese estudiante, ¿Me elegiría como mi profe favorito? Apuesto que al hacerte esa pregunta todo quedó en silencio y el tiempo se detuvo.

En algún momento de nuestra historia escolar hemos tenido algún profesor favorito, ¿Qué tiene ese profesor que captaba mi plena atención? ¿Qué hizo que yo lo categorice como mi favorito?

Con el paso de los años, de las situaciones injustas en la docencia, la falta de valorización del docente por parte de las escuelas, entre otras, probablemente han ocasionado que nuestras clases se conviertan en sólo un medio para un fin, en un día más de trabajo; quizá nos hemos convertido en el maestro con la clase que más pereza nos daba o el maestro que no tolerábamos por su amargura. 

Recordemos a esos profes que hicieron que nos enamoremos de sus clases: ¿Qué nos haría falta a nosotros para enamorarnos de lo que hacemos? ¿Qué bondades tengo yo? ¿Qué hace atractiva mi clase? ¿Me gustan mis clases?

A veces olvidamos que somos expertos contratados para que compartamos esa experiencia, por lo que es sumamente importante que, además de la docencia, nos dediquemos a aquello que nos encanta y que nos define como expertos.

Cuando platicamos de algo que amamos hacer, el tiempo se va rápido, las ideas vienen, creamos cosas de la nada, y es esa la clave, nunca dejar aquello que nos apasiona, mantener esa flama encendida, que cuando nos dedicamos únicamente a la docencia, sin poder vivirla, perdemos el sentido de nuestra existencia.

Otro factor importante es elegir asignaturas que vayan con nuestra identidad, ya que en ocasiones por necesidad elegimos aquellas asignaturas que no van con nosotros, causándonos un malestar en vez de un disfrute, y por consecuencia, ni los estudiantes, ni tú, lo disfrutan.

¿Te gustas como docente? ¿Qué implementarías para que tú mismo te gustes? ¿Eres congruente con lo que enseñas? Recuerdo que tuve profesores de Educación Física que no se ejercitaban y que no cuidaban de su físico, fue un ejemplo para mi para ser una persona que profese lo que enseña, que eso mismo nos permite poder tener más conocimientos dentro de nuestra área.

Enámorate de tí primero, antes de la docencia, piensa en ti como persona, alimenta el concepto que tienes de ti mismo, esto hará que por consecuencia seas un docente ejemplar, un docente feliz, porque eres una persona que se siente bien con su vida. Así, serás tu profesor favorito.




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